Cuándo tiene sentido empezar una terapia de pareja
La terapia de pareja no es solo para parejas "en crisis grave". A veces el motivo de consulta es más sutil pero igualmente importante:
- Discusiones recurrentes que siempre acaban igual.
- Sensación de que ya no os escucháis o de hablar dos idiomas distintos.
- Cambios vitales que están desordenando la relación: paternidad, mudanza, pérdida de un trabajo, una enfermedad.
- Crisis de confianza, infidelidad, secretos.
- Distancia emocional, sensación de "convivir más que de vivir juntos".
- Crianza compartida que genera tensiones constantes.
- Dudas sobre seguir adelante o no.
No hay un "momento ideal" para empezar. Cuanto antes se aborde lo que está dañando el vínculo, más posibilidades hay de repararlo.
Cómo trabajamos con parejas
Trabajamos desde un encuadre clínico que respeta a las dos personas. No hay "buenos" ni "malos" de la relación: hay patrones que se han instalado y que están haciendo daño, y otros que podemos construir juntos.
- Imparcialidad clínica. El psicólogo no toma partido. Su papel es ayudar a que la pareja se escuche de otra manera.
- Trabajo en las dinámicas, no solo en los hechos. Muchas veces lo que duele no es el contenido del último conflicto sino el patrón que se repite.
- Sesiones conjuntas y, si conviene, individuales. En algunos procesos se intercala alguna sesión individual con cada miembro para profundizar en aspectos personales.
- Sin promesas. A veces el resultado de una terapia de pareja es reconstruir el vínculo. Otras veces es separarse de la manera menos dolorosa posible. Ambas son resultados válidos.
Cómo es el proceso
El proceso suele empezar con una primera sesión conjunta de valoración. En esa sesión recogemos historia, situación actual, lo que cada uno trae y los objetivos de cada miembro.
A partir de ahí, se acuerda una frecuencia (habitualmente cada 1-2 semanas al inicio), unos objetivos concretos y un plan terapéutico. Cada cierto tiempo se revisan los avances y el plan se ajusta.
Cuando hay crisis o duda de continuar
Algunas parejas llegan al centro pensando en si seguir o no. El trabajo aquí es delicado: no se trata de "salvar la relación" como objetivo único, sino de ayudar a cada miembro a tomar una decisión con menos ruido y más claridad.
Cuando la decisión es separarse, podemos acompañar en cómo hacerlo cuidando a las personas implicadas, especialmente si hay hijos. Esto enlaza, cuando procede, con terapia familiar.
Detalles prácticos
Las sesiones se realizan en nuestras consultas de Adeje (C. Nueva, 13) o San Isidro (Av. Santa Cruz 183), según disponibilidad y preferencia. Cuando el caso lo permite, también ofrecemos sesiones online.
La frecuencia y duración del proceso se valoran caso a caso. No hay paquetes obligatorios ni permanencias.