Cuándo tiene sentido una terapia familiar
Algunos motivos por los que las familias acuden al centro:
- Conflictos repetidos entre padres e hijos —especialmente en la adolescencia.
- Comunicación bloqueada: en casa "ya no se habla", o se habla siempre desde el grito.
- Separaciones recientes o en curso, con dificultades para organizar la convivencia o la crianza.
- Familias reconstituidas, donde aparecen tensiones entre hijos, parejas e hijos previos.
- Duelos familiares, enfermedades de un miembro o cambios vitales importantes.
- Cuando el motivo de consulta de un hijo o hija (ansiedad, conducta, escolar) afecta al sistema familiar y conviene mirar el conjunto.
Cómo trabajamos con familias
La terapia familiar mira a la familia como un sistema. El malestar de un miembro suele estar relacionado con las dinámicas del conjunto. Nuestro enfoque:
- Sin culpables. No se trata de identificar al "miembro problemático" sino de entender qué dinámicas mantienen el sufrimiento del sistema.
- Trabajo con las personas que pueden estar en la sala. A veces son los padres; otras toda la familia; otras solo dos miembros. Se decide caso a caso.
- Función mediadora. El psicólogo facilita conversaciones que en casa no son posibles, ayuda a poner palabras a lo que no se ha podido decir.
- Coordinación con otras terapias si las hay. Si un miembro está además en terapia individual (con nosotros o fuera del centro), coordinamos cuando conviene para que los procesos no se contradigan.
Cómo es el proceso
El proceso varía mucho según el motivo de consulta y la composición familiar. Habitualmente la primera sesión es con los adultos referentes (padres, cuidadores), para recoger la historia. A partir de ahí se planifican las sesiones siguientes: quién viene, con qué frecuencia, qué objetivos se trabajan primero.
Las sesiones suelen tener entre 60 y 90 minutos. La frecuencia se ajusta a la etapa del proceso —al inicio suele ser semanal o quincenal, y se va espaciando.
Separaciones y crianza compartida
Las separaciones implican un reordenamiento profundo del sistema familiar. Cuando hay hijos, la prioridad clínica es cómo los protegemos en ese tránsito.
Trabajamos con padres recién separados o en proceso, ayudándoles a:
- Decidir cómo y cuándo hablar con los hijos de la separación.
- Coordinar pautas de crianza entre dos casas.
- Gestionar las nuevas relaciones (parejas nuevas, hijos previos) cuando aparecen.
- Cuando hay alta conflictividad, mantener al menos un canal de comunicación funcional centrado en los hijos.
Detalles prácticos
Trabajamos en nuestras consultas de Adeje y San Isidro. La sala se elige según la composición familiar y la disponibilidad. Cuando el caso lo permite, ofrecemos sesiones online o mixtas (algunos miembros presenciales, otros online).