Descubrir que un hijo adolescente se autolesiona es una de las experiencias más impactantes que puede vivir una familia. La primera reacción suele ser una mezcla de miedo, culpa, incomprensión y urgencia. Este artículo busca ofrecer información útil y orientación práctica para afrontar la situación.
¿Qué son las autolesiones y por qué ocurren?
Las autolesiones en adolescentes consisten en hacerse daño físico a uno mismo, normalmente de forma repetida, sin intención de acabar con la vida. Las formas más comunes son los cortes, aunque también pueden producirse quemaduras, golpes o arañazos.
Contrariamente a lo que podría pensarse, las autolesiones no suelen ser "llamadas de atención" ni manipulación. En la mayoría de los casos son una estrategia de regulación emocional: una forma de manejar un dolor emocional que el adolescente no sabe gestionar de otra manera. El dolor físico produce alivio temporal frente al malestar interno.
Señales que pueden acompañar las autolesiones
- Llevar ropa larga aunque haga calor para ocultar marcas.
- Aislamiento social, retirada de actividades que antes disfrutaba.
- Cambios bruscos de humor, irritabilidad o tristeza sostenida.
- Ansiedad elevada o dificultades para manejar situaciones de presión.
- Baja autoestima, autocrítica muy intensa.
Cómo reaccionar cuando lo descubres
Lo más importante en el primer momento es no reaccionar con alarma extrema ni con minimización. Ninguna de las dos reacciones ayuda al adolescente. Algunas claves:
- Aborda el tema en un momento de calma, no inmediatamente después de descubrirlo si estás muy alterado.
- Expresa preocupación sin hacer preguntas acusatorias: "He visto las marcas y quiero entender cómo estás".
- Escucha más de lo que hablas. No trates de resolver ni convencer en esa primera conversación.
- No prometas guardar el secreto: explica que buscará ayuda profesional porque le importa.
¿Es una señal de intento de suicidio?
No necesariamente, pero hay que tomárselo en serio. Las autolesiones y el riesgo suicida son conceptos distintos, aunque pueden coexistir. Por eso siempre es necesaria una valoración clínica. No minimices, pero tampoco catastrofices: actúa con rapidez y con calma.
Qué hace el psicólogo en estos casos
El trabajo terapéutico se centra en entender qué función cumplen las autolesiones para ese adolescente concreto, y en desarrollar estrategias alternativas de regulación emocional. También se trabaja con la familia para mejorar la comunicación y la respuesta de los padres. Puedes leer más en nuestra página de psicología para adolescentes en Tenerife Sur.
¿Tu hijo se está autolesionando?
Sabemos que es una situación muy difícil. Lo primero es que no estés solo o sola ante esto. Podemos orientarte hoy mismo y valorar cómo intervenir de la forma más adecuada. Atendemos en Adeje y San Isidro.
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